"Which one of the kids would you like to talk about first, Alfred?" Bruce.
La naturaleza de un personaje con continuidad narrativa presenta la oportunidad y el deber de de que el personaje madure y crezca a través de lo que los artesanos de la narración han denominado "arcos", en donde el protagonista atraviesa una experiencia específica que transforma su conducta de alguna forma. Lo vemos en la televisión todo el tiempo, desde la legendaria Buffy hasta el actual éxito, Lost.
Pero el medio de los comics padece de un fenómeno peculiar. Personajes como Superman, Wonder Woman o Captain America se han convertido en iconos modernos que han entretenido a múltiples generaciones y se han ganado el dudoso privilegio de ser activos valiosos para las compañías a las que pertenecen, y como la fórmula de la Coca-Cola deben preservarse intactos para futuros lectores. Esto no sólo exige que cualquier cambio dramático que sirva a una buena historia sea reversible, sino que estos personajes deben conservarse en la edad ideal para sus aventuras -- Entre los veinte y los treinta -- lo cual obliga a sus escritores a crear la ilusión de la evolución sin hacer cambios de los cuales futuros narradores no se puedan retractar.
(Joe Quesada y Mephisto pueden ser más elocuentes sobre este fenómeno, que considero singular del medio.)

Ya se ha escrito bastante sobre las posibilidades a las cuales se le cerró la puerta por falta de visión cuando estos héroes surgieron. Si Bruce Wayne hubiera envejecido en tiempo real, Dick Grayson habría heredado la máscara del murciélago y hoy en día quizás estaríamos leyendo cómo Tim Drake (quien ya empezaría la década de los veinte) es nominado como el tercer Batman. John Byrne basó su mini-serie Generations en esta tesis.
Pero esta entrada no se refiere a lo que pudo ser sino a lo que es, y por ende abordamos los específicos desafíos que El Señor De La Noche le presenta a esta "evolución limitada". Descrito en alguna ocasión como "el Hamlet de los super-héroes", Batman es un aluvión de complejida psicológica con la cual te puedes entretener por años. Pero esa misma riqueza es un obstáculo, pues no te puedes desviar mucho de ella sin eliminar su motivación para ser el mejor detective del mundo. ¿Recuerdan la magnífica escena en Mask of the Phantasm cuando un joven Bruce enamorado ruega perdón ante la tumba de sus padres, pues su muerte ya no duele tanto? Andrea Beaumont y Silver St. Cloud pueden dar fe de que todos los amores del último heredero Wayne siempre acabarán mal. Igual Harvey Dent puede dar fe de que cada amistad que forje nuestro héroe terminará en tragedia. Jason Todd nos demostró que su anhelo de tener una familia nunca será saciado (¡Maldito seas, Superboy-Prime!). El Joker confirma con sus actos que el crimen que juró erradicar no era finito como la Mafia, que el caos que Bruce detesta es obscenamente eterno.
Dieciocho años de ser fan irredimible de Batman me ha hecho presenciar cómo la vida del
Dark Knight se mueve cual péndulo. El talón de Aquiles de un héroe solitario y atormentado es su incapacidad de confiar en los demás (exceptuando a Alfred Pennyworth y a Jim Gordon, que se merecen artículos separados). Y con los golpes que se ha llevado, todos compartiríamos su afición a la soledad. Una lógica evolución de esa debilidad sería aprender en quiénes confiar y depender en ellos. La alternativa sería el extremo presentado por The Dark Knight Returns de Frank Miller. El intermedio es lo que hemos vivido en historias como Hush, en donde si bien el héroe intenta ventilar su corazón, el desenlace es obligatoriamente trágico.
Aludí a la imagen del péndulo porque bajo la dirección de Denny O'Neil hubo dos intentos claros de cambiar de dirección el cauce de las historias que de haber sido consistentes quizás habrían dejado a Batman en una posición interesante. Bane instaló a Bruce en una silla de ruedas porque él no pudo admitir que necesitaba ayuda para detener a los prófugos de Arkham que su adversario liberó precisamente para agotarlo. Tras el desenlace de aquella memorable saga Bruce regresó con una nueva visión ante la vida. Es más, si Azrael no hubiera perdido la cordura, Bruce se habría retirado de sus actividades nocturnas. De aquel desastre se derivó la historia Prodigal en donde Dick finalmente substituía (temporalmente) a Wayne, y en la cual disfrutamos la bella conversación entre mentor y discípulo en la cual Bruce verbalizaba su reconocimiento de que el primer Robin había superado a su padre.
"Batgirl." Cassandra Cain.
"Bat-Who?" Criminal.
"We are many now." Cassandra.
Después de que el terremoto devastó Gotham City en Cataclysm y el gobierno le dio la espalda a la ciudad corrupta en No Man's Land, la frustración hizo que Bruce "despidiera" a todos sus aliados incluyendo a Alfred y a Gordon. El primer acto de aquella memorable saga de doce meses fue específicamente diseñado para demostrar que Batman no podía con semejante tarea por su cuenta. Él admitió sus limitaciones y convocó a sus aliados. Era una época propicia para que Batman preparara un equipo de operadores. Estaba Nightwing, el primer Robin y el indiscutible hijo pródigo. Oracle, la antigua Batgirl, había permanecido en las ruinas de Gotham como miembro esencial. Estaba Tim, el Robin actual tan bien desarrollado por Chuck Dixon. Ahora se incluía a Azrael, quien no dio la talla como "Batman sustituto" pero que ahora se esmeraba por redimirse. Cassandra Cain acababa de ser ungida como la nueva Batgirl. Huntress se destacaba como la tradicional pero interesante oveja negra que nunca llenaba las expectativas de nuestro héroe. Alfred se vislumbraba como el patriarca de la dinastía sui generis. Y Jim Gordon ... Que alguien encuentre a un personaje tan rico y contradictorio como Jim en el medio. ¿Quién puede olvidar la conmovedora charla que él y Batman sostuvieron justo antes del desenlace de No Man's Land?
La conclusión de aquella épica señaló una renovación en los comics de Batman, y se enfatizó con el lanzamiento del nuevo título Gotham Knights cuyo enfoque sería la relación de Bruce con sus aliados. A veces me pregunto qué habría sido de la mitología de Batman si Denny hubiera seguido siendo el editor. ¿Se habría estrellado con la misma muralla? Tratándose de un escritor de su calibre, lo dudo. Esquivando digresiones, este artículo se refiere al difunto Gotham Knights, pero no se enfocará en el primer período bajo la pluma emotiva de Devin Grayson sino en el año en que Scott Beatty tomó las riendas.
Para quienes no lo conocen, Scott Beatty es el autor de The Ultimate Guide to the Dark Knight y un ocasional colaborador del genial Chuck Dixon, con quien ha insertado verdaderas joyas en la corona de Batman. Recientemente la nostalgia me hizo excavar en mis cajas de comics y me inspiró un nuevo aprecio por el trabajo de Beatty en ...
Gotham Knights # 33 - 49
Un pilar de las historias de Beatty fue Bane, lo que no sorprende,
dado que Scott no sólo es fan sino amigo y colaborador de Chuck Dixon, a quien Denny oportunamente le designó la tarea de concebir a este crucial oponente que en el '93 mandó a Batman a la banca. Bane es un personaje muy rico en su perfil psicológico (También amerita un artículo separado), quien lamentablemente tras la partida de sus capitanes ha caído en roles tan inútiles y absurdos como ser integrante del Suicide Squad de Amanda Waller sin explicación alguna. Pero en su momento, Dixon trazó un curso prometedor post-Knightfall que tenía a Bane en búsqueda de la misteriosa identidad de su padre. Desafortunadamente Dixon dejó al Dark Knight a medio camino cuando decidió ir tras las promesas de CrossGen (Todos cometen errores, ¿no?), pero Scott vino al rescate y decidió terminar la saga de Chuck. Y lo digo con conocimiento de causa: Tuve la oportunida de preguntarle a ambos autores en sus respectivos message boards y confirmaron que la revelación en Gotham Knights fue exactamente lo que planeó Dixon en un inicio.
Pero la primera entrega de Beatty, Tabula Rasa, no empieza dando respuestas, sino jugando con un red herring que ya tenía años en las mentes de los lectores. Un Secret Files previo había postulado candidatos a la paternidad de Bane y uno de ellos era nada menos que Thomas Wayne. Confieso ser uno de los ilusos que en su momento creyeron que Bane resultaría ser hermano de Bruce (Si bien la simetría no era original, habría tenido potencial), lo cual me ganó un insulto en el message board de Dixon antes de que Scott McCullar disciplinara a mi colega geek.
"Such a handsome couple, no? Wouldn't you agree ... brother?" Bane.
Pues bien, Scott juega con esta expectativa en Tabula Rasa cuando Bane se presenta en la Mansión Wayne clamando ser el hermano perdido de Bruce. Esto es eventualmente desc
artado por exámenes de ADN, pero la historia se luce con la introducción de una nueva criminal llamada Pix en una escena de violación grupal que mantiene todo el tacto requerido en un comic sin perder el impacto emocional de semejante ultraje; y con la decisión de Bruce de enseñarle el camino a la redención al enemigo que antaño lo convirtió en un discapacitado, enfatizando los diferentes planos que hacen a un héroe al contrastar esta acción con las dudas de sus discípulos.
La naturaleza de un personaje con continuidad narrativa presenta la oportunidad y el deber de de que el personaje madure y crezca a través de lo que los artesanos de la narración han denominado "arcos", en donde el protagonista atraviesa una experiencia específica que transforma su conducta de alguna forma. Lo vemos en la televisión todo el tiempo, desde la legendaria Buffy hasta el actual éxito, Lost.
Pero el medio de los comics padece de un fenómeno peculiar. Personajes como Superman, Wonder Woman o Captain America se han convertido en iconos modernos que han entretenido a múltiples generaciones y se han ganado el dudoso privilegio de ser activos valiosos para las compañías a las que pertenecen, y como la fórmula de la Coca-Cola deben preservarse intactos para futuros lectores. Esto no sólo exige que cualquier cambio dramático que sirva a una buena historia sea reversible, sino que estos personajes deben conservarse en la edad ideal para sus aventuras -- Entre los veinte y los treinta -- lo cual obliga a sus escritores a crear la ilusión de la evolución sin hacer cambios de los cuales futuros narradores no se puedan retractar.
(Joe Quesada y Mephisto pueden ser más elocuentes sobre este fenómeno, que considero singular del medio.)

Ya se ha escrito bastante sobre las posibilidades a las cuales se le cerró la puerta por falta de visión cuando estos héroes surgieron. Si Bruce Wayne hubiera envejecido en tiempo real, Dick Grayson habría heredado la máscara del murciélago y hoy en día quizás estaríamos leyendo cómo Tim Drake (quien ya empezaría la década de los veinte) es nominado como el tercer Batman. John Byrne basó su mini-serie Generations en esta tesis.
Pero esta entrada no se refiere a lo que pudo ser sino a lo que es, y por ende abordamos los específicos desafíos que El Señor De La Noche le presenta a esta "evolución limitada". Descrito en alguna ocasión como "el Hamlet de los super-héroes", Batman es un aluvión de complejida psicológica con la cual te puedes entretener por años. Pero esa misma riqueza es un obstáculo, pues no te puedes desviar mucho de ella sin eliminar su motivación para ser el mejor detective del mundo. ¿Recuerdan la magnífica escena en Mask of the Phantasm cuando un joven Bruce enamorado ruega perdón ante la tumba de sus padres, pues su muerte ya no duele tanto? Andrea Beaumont y Silver St. Cloud pueden dar fe de que todos los amores del último heredero Wayne siempre acabarán mal. Igual Harvey Dent puede dar fe de que cada amistad que forje nuestro héroe terminará en tragedia. Jason Todd nos demostró que su anhelo de tener una familia nunca será saciado (¡Maldito seas, Superboy-Prime!). El Joker confirma con sus actos que el crimen que juró erradicar no era finito como la Mafia, que el caos que Bruce detesta es obscenamente eterno.
Dieciocho años de ser fan irredimible de Batman me ha hecho presenciar cómo la vida del

Aludí a la imagen del péndulo porque bajo la dirección de Denny O'Neil hubo dos intentos claros de cambiar de dirección el cauce de las historias que de haber sido consistentes quizás habrían dejado a Batman en una posición interesante. Bane instaló a Bruce en una silla de ruedas porque él no pudo admitir que necesitaba ayuda para detener a los prófugos de Arkham que su adversario liberó precisamente para agotarlo. Tras el desenlace de aquella memorable saga Bruce regresó con una nueva visión ante la vida. Es más, si Azrael no hubiera perdido la cordura, Bruce se habría retirado de sus actividades nocturnas. De aquel desastre se derivó la historia Prodigal en donde Dick finalmente substituía (temporalmente) a Wayne, y en la cual disfrutamos la bella conversación entre mentor y discípulo en la cual Bruce verbalizaba su reconocimiento de que el primer Robin había superado a su padre.
"Batgirl." Cassandra Cain.
"Bat-Who?" Criminal.
"We are many now." Cassandra.
Después de que el terremoto devastó Gotham City en Cataclysm y el gobierno le dio la espalda a la ciudad corrupta en No Man's Land, la frustración hizo que Bruce "despidiera" a todos sus aliados incluyendo a Alfred y a Gordon. El primer acto de aquella memorable saga de doce meses fue específicamente diseñado para demostrar que Batman no podía con semejante tarea por su cuenta. Él admitió sus limitaciones y convocó a sus aliados. Era una época propicia para que Batman preparara un equipo de operadores. Estaba Nightwing, el primer Robin y el indiscutible hijo pródigo. Oracle, la antigua Batgirl, había permanecido en las ruinas de Gotham como miembro esencial. Estaba Tim, el Robin actual tan bien desarrollado por Chuck Dixon. Ahora se incluía a Azrael, quien no dio la talla como "Batman sustituto" pero que ahora se esmeraba por redimirse. Cassandra Cain acababa de ser ungida como la nueva Batgirl. Huntress se destacaba como la tradicional pero interesante oveja negra que nunca llenaba las expectativas de nuestro héroe. Alfred se vislumbraba como el patriarca de la dinastía sui generis. Y Jim Gordon ... Que alguien encuentre a un personaje tan rico y contradictorio como Jim en el medio. ¿Quién puede olvidar la conmovedora charla que él y Batman sostuvieron justo antes del desenlace de No Man's Land?

Para quienes no lo conocen, Scott Beatty es el autor de The Ultimate Guide to the Dark Knight y un ocasional colaborador del genial Chuck Dixon, con quien ha insertado verdaderas joyas en la corona de Batman. Recientemente la nostalgia me hizo excavar en mis cajas de comics y me inspiró un nuevo aprecio por el trabajo de Beatty en ...
Gotham Knights # 33 - 49
Un pilar de las historias de Beatty fue Bane, lo que no sorprende,


"Such a handsome couple, no? Wouldn't you agree ... brother?" Bane.
Pues bien, Scott juega con esta expectativa en Tabula Rasa cuando Bane se presenta en la Mansión Wayne clamando ser el hermano perdido de Bruce. Esto es eventualmente desc

"You and I were privy to this whole affair from the beginning, Mister Pennyworth. We are the enablers." Dr. Leslie Thompkins.
"And unwilling ones at that." Alfred Pennyworth.

"Please, Bane, we only show our true faces inside the scrying chamber." Jason Blood.
"And what of him?" Bane, señalando a Batman.
"That is his true face." Jason Blodd.

La siguiente historia de Beatty aborda otro personaje que Dixon inventó, Spoiler. Para entonces la historia de Stephanie se había convertido en un rollo del cual no saldría viva, pero Scott logró diluirla a su esencia: Un personaje que por razones totalmente ajenas a las de Huntress, tampoco llenaba las expectativas de Batman. Y en veintidós páginas también logró homenajear el pasado del Dark Knight como miembro de los Outsiders con la aparición de Metamorpho y recordarnos el rol que los terroristas de Kobra juegan en el universo DC.
"It would've meant selling you out. And I've never considerar that an option, no matter how shabilly you've treated me." Huntress.


"'This glorified hole will likely be the death of me', he once said. I was calibrating the mass spectrometer to identify Hugo Strange's psychotropic drugs." Bruce.


"You should rest, Mister Pennyworth. I've missed our tea and conversation." Superman.
La muerte del segundo Robin, Jason Todd, ha sido uno de los episodios más oscursos en la mitología de Batman, eclipsado sólo por la decisión de permitir que Judd Winick escribiera sus crónicas por unos meses. Antes de semejante error editorial, Beatty delineó esa cicatriz en Knights Passed, cuando un trabajador social trató de investigar la muerte de Todd bajo la

"It's called payback! Anybody cuts one of us gets cut in return." Jason Todd.
Aparte de explicarnos finalmente cómo Bruce Wayne logró ocultar que su custodio murió disfrazado de Robin bajo las manos del Joker, Beatty nuevamente enfatiza a Nightwing como el

"Granted, that's not your strong suit ... but you can't bottle up your feelings forever." Nightwing.
"I'm fine." Batman.
"Oh, yeah? Then look me in the eyelets and say it again." Nightwing.

"But I shall not aid and abet you any further if our lot is burying every bit of family you'll ever know ... while you mask your pain behind that horrible cowl. This I promise you, Bruce. Any more and you go it alone." Alfred.
Para enfatizar el tema de padres e hijos descarrilados John Beatty inserta en la historia al hijo de Kirk Langstrom alias Man-Bat que huye a la Baticueva. Un elemento que podría juzgarse innecesario pero, ¿qué es una buena historia sin una buena alegoría? Pero también inserta un crimen para ocupar a Batman, un delito que ilustra una relación de padre e hijo que se contrasta con las que él mismo ha establecido.
"Did you make him swear the oath on the graves of your parents like I did, Bruce? Or did you skip that part of the process when you rushed this kid into the family business? You asked me my asssessment and I told you. I told you Jason had problems. I told you the other one might hurt someone to get to you ... and then just laugh at us in our pain. Or lack of any real feeling whatsoever. I told you ..." Barbara.
La confrontación con el trabajador social se avecina y por supuesto que Bruce se sepulta en su trabajo nocturno, pero no antes de que todos sus "hijos" salgan al rescate. Y cada uno da testimonios que sin develar sus actividades nocturnas desnudan lo que Bruce ha significado en sus vidas.
"Off with you. Have your revenge. Wreak it upon whichever one you blame more ... master or apprentice." Alfred.
Pocos comics he leído con más impacto emotivo que cuando el protagonista, aún en su "disfraz" de Bruce Wayne, enfrenta la cámara del trabajador social y rompe en llanto genuino al confesar: "I wanted what any father wants for his son -- hope. Happiness. I allowed him to have hope -- and it killed him." Y con esa sencilla pero profunda escena de una corta página Scott Beatty nos dio cátedra, nos demostró que Batman sí puede evolucionar, puede tener una familia -- que es el camino lógico para él -- sin distanciarse demasiado de su esencia.
"You ready to talk about this ...?" Barbara.
"No." Bruce. "Was I a good father ...?"

"My boys have all come home to roost ..." Alfred.
Como anticipé, la "temporada" de Scott en Gotham Knights concluye con Bane y el misterio que Dixon sembró. Desde su último encuentro, Bruce ha financiado los viajes de su antiguo enemigo por el mundo, con el compromiso de que a cambio de que trabaje por el bien la fortuna Wayne le ayudará a encontrar a su padre.

"Lord, it's Jean Paul all over again. Me and my crazy family ..." Dick.
Kobra reaparece, como corresponde a la oculta novela serializada que Beatty realmente escribió. Recorremos el pasado inmediato cuando vemos que Bane ha cumplido con la encomienda de Batman: Ha detenido y hasta redimido a criminales en su camino, incluyendo a Pix. Atando cabos sueltos, la Dra. Thompkins gana su silla en la mesa redonda de la Baticueva cuando confronta su hijo adoptivo al revelar que le proporcionó a Bane el camino directo a la identidad de su padre que el mismo Batman le negó.
"And so this is your revenge? Because he hurt you? Because he deigned to believe that he might somehow share the blood of your own father? You call yourself a detective? Do you know how easy it was to acquire the visa registrations for every western man visiting Santa Prisca prior to Bane's birth?" Leslie.

"I have grown weary of always being the villain." Bane.
Veritas Libertas es una historia cargada de acción, una buena conclusión para muchas sagas que alimentaron a quienes crecimos con el Batman de los noventa. Hay validación para quienes lo requieren. Hay confirmación del destino para quienes lo ansían. Hay una nueva definición del heroísmo que excluye la violencia. Y, sobre todo, ilumina un camino nuevo para el Dark Knight.
"It was better when I had no father." Bane.
Me apena haber escrito tanto sobre estas historias sin haber mencionado aún a Roger Robinson, un artista que no ha ganado la fama que bien se merece. Sin duda podría hacer un play-by-play de todos sus paneles, pero por no aburrirlos sólo subrayaré algunos: La imagen de Batman reflejado en la ventana mientras los otros personajes desarrollan su drama dentro del apartamento en GK # 35; su habilidad de hacer ver a cualquier Robin intimidante cuando la historia la exige; sus flashbacks a A Death in the Family, que son más emotivos que el propio arte del extrañado Jim Aparo. Es una lástima que Charlie Adlard tuvo que completar las ediciones finales de Beatty, porque no dudo que Robinson habría sido trascendental.
"Mind that you don't build walls as you continue mending fences." Alfred.
Al final, la riqueza del trabajo de Scott Beatty no está en las crisis y en la acción trepidante que cualquiera habría podido concebir. Él se diferencia de la mayoría por conversaciones entre Dick y Barbara atascados en tráfico; entre Bane y Leslie Thompkins sobre la capacidad del hombre de cambiar; en un chiste de Oracle sobre la posibilidad de que a Cassandra le atraiga "el jefe"; en reconocer la amistad férrea de Dick con Wally West. Sueño con que Scott haya tenido más "temporadas" con este elenco pues él es la perfecta hibridización entre el fan y el escritor. Me imagino lo que habría hecho si Jim Gordon hubiera sido Comisionado de la policía en ese tiempo, o si Azrael no hubiera sido echado a la cuneta en lugar de personificar el error que Bruce aún podía corregir.

Y afirmo esto especialmente a la luz de los desastres que meses después provocaron la cancelación de Gotham Knights cuando se perdió de vista el faro del título. ¿Para qué escribo esto, sobre ediciones víctimas de la ofensa de no haber sido recogidas en un trade paperback, al menos? ¿Exaltando a un autor que fue descartado por una ridícula trama sin dirección más que mantener a Hush vivo en una edición # 50?
Porque a veces me pregunto qué habría seguido de haber sido editor Denny O'Neil (Disculpa, Matt Idelson). Y es que Scott Beatty nos enseñó que Batman puede evolucionar sin perder su esencia, y desde entonces nadie ha captado su mensaje. Él no sólo se acordó de que Gotham City es un personaje por su propio peso, sino que nos demostró que su elenco son personas imprescindibles cuyas dimensiones enriquecen cualquier narración dentro de su mitología.
Es una sorpresa auténtica que estas buenas historias ocurrieron después de Bruce Wayne: Murderer, porque aquel crossover fue la punta de lanza de desastres como War Games con la estúpida muerte de Stephanie Brown y el divorcio de Oracle, anunciando una época en la que, reconzcámoslo, los escritores y los editores se contratan por un par de meses y por ende un curso definido no es vital.
¿Qué les puedo decir? El péndulo se meció de nuevo y me aga
rró cansado cuando me notificaron que Batman de nuevo era un solitario empedernido, cuando Scott ya había comprobado que existía un camino sin explorar.
¿Qué les puedo decir? El péndulo se meció de nuevo y me aga

Es cierto, DC ahora viene promoviendo lo mismo. Y admito que nunca olvidaré cuánto Batman fue humanizado en la escena en que su frustración ante el fracaso rotundo lo motivó a levantar una pistola contra la cabeza de Alexander Luthor en Infinite Crisis. Tengo fe en Grant Morrison y en su afán de hacer crecer al personaje.
Pero, hasta que vea los resultados, postulo el trabajo de Scott Beatty como el Batman del Siglo XXI. Y a cualquiera que me lea le garantizo una buena excavación en los back issue bins.