lunes, 12 de mayo de 2008

Iron Man y el Fenómeno Singer

Debo comenzar por aclarar que mi referencia al talentoso Bryan Singer se limita a su trabajo en las dos primeras películas de X-Men y no al strike que cometió con Superman Returns.

Pues bien, reconozco que nunca he sido lector de Iron Man; nada más me he familiarizado con él por su relación con otros héroes por los cuales sí tengo predilección. Pero cada comic que logra saltar al cine merece nuestro apoyo (Desde Hellboy hasta Catwoman -- Ugh!), y con un elenco de grandes ligas la película prometía el potencial de una X-Men o de un Batman Begins, así que seis horas antes del estreno ya custodiaba mi boleto y contaba los segundos que faltaban para la premiere.
La cantidad de reviews de las últimas semanas y un desempeño sorprendente en la taquilla ya hace obvio el hecho de que Iron Man es un film formidable, el cual califico a la altura de Spider-Man y Batman Begins. De hecho los ingresos de taquilla reportados en el primer fin de semana quedan tan sólo en segundo lugar después del debut cinematográfico de su ex-pupilo, Peter Parker.

Aunque mi falta de familiaridad con la mitología de Tony Stark me impide reconocer cuántas licencias artísticas se tomaron en la traducción, considero que aún si hay un exceso de ellas la película es una interpretación magnífica que incluso logra balancearse entre una película de super-héroes tradicional y una cinta blockbuster de verano diseñada para una audiencia mayor.

Robert Downey Jr. sencillamente se roba el show. Dejando a un lado la ironía de haberlo escogido para el rol del único super-héroe alcohólico, Downey se convierte en Anthony Stark. Pero no lo asume como el Matt Murdock de Ben Affleck o el Reed Richards de Ioan Gruffudd, quienes sólo enfatizaron el plano más evidente del personaje. RDJ hace de Tony una persona real: Sí, sí es un genio con demasiado dinero en sus manos y una mente aburrida en busca de la siguiente emoción, pero Stark nunca se vuelve un cliché. Es una persona real que nos va revelando cada vez más facetas a medida que la película avanza y él va asimilando su epifanía. No es el hecho de que la experiencia en Afganistán le haga reconsiderar su negocio de armas, sino que podemos sentir sus nervios y sus dudas y su ansiedad al tomar la decisión mientras gana tiempo con una quesoburguesa.
El resto del elenco no deja nada que desear. Gwyneth Paltrow se calza los zapatos de Pepper Potts bien, sin permitir que su belleza desencaje con el personaje, y nos deleita con una especial química con Downey Jr. que entretiene y maniobra exitosamente entre los convencionalismos de la confidente femenina en el género. Hasta donde sé Tony no tiene una Lois Lane ni una MJ Watson y de hecho Pepper termina casándose con Happy Hogan, el chofér (Muy listo de part de John Favreau tomar ese rol, ¿eh? Jeff Bridges hace del rol de Obadiah Stane suyo. Nunca nos asfixia con su destino antagónico; es sólo un hombre dispuesto a echar adelante el negocio al precio que sea necesario, y su carisma nos conquista en las primeras porciones de la película. Terence Howard es quizás mi única duda: Su actuación como Jim Rhodes es convincente y se equilibra bien con la de RDJ, pero se me hace un tanto gentil comparado con el Rhodes de los comics. Por irme con una sugerencia predecible, habría visto encajar mejor a Denzel Washington en este papel. Pero ya veremos, más adelante, cuando Rhodes se calze la armadura de War Machine.
Los efectos especiales son asombrosamente convincentes, desde la armadura cruda que Tony construye siendo un rehén de los terroristas hasta la versión final roja y dorada con la cual eventualmente combate al Iron Monger. En ningún momento somos expulsados de la realidad fílmica por estos efectos. Iron Man padece del mismo mal que el Spider-Man de Sam Raimi: Mientras más tiempo el protagonista utilice una máscara completa (en el caso que nos ocupa, de metal, además), más riesgo se corre el director de que, a falta de expresiones faciales para comunicar emociones, su audiencia se desconecte del héroe. Pero Iron Man no se acerca a ese territorio, y ese éxito también debemos atribuírselo en parte a las fundaciones que establece Downey Jr. antes de ponerse la armadura.

La trama la aceptamos con el mismo Talón de Aquiles que aqueja a todas las películas inaugurales del género: Relatar la historia de origen del super-héroe implica una cierta predecibilidad en su forma. Pero en el caso de Iron Man la historia avanza de forma orgánica, y las diferencias marcadas entre Tony Stark y todos sus colegas que le han precedido en la pantalla grande nos hace interesarnos en él mucho antes de que nazca su alter ego. Stark no lo finge como Bruce Wayne; realmente es un mujeriego que bebe demasiado. Su desmesurado genio es contrastado con sus vicios y defectos. No tuve problema alguno con que su génesis se trasladara a Afganistán. Es un mal necesario del personaje: Para mantenerlo joven siempre habrá que mover su origen a la guerra más reciente. Si lo hubiéramos dejado en Vietnam como lo planteó Stan Lee, hoy en día habríamos visto Iron Grandpa. El tiempo y detalles que los realizadores se toman para permitirle a Stark desarrollar la identidad de Iron Man es algo que también se les agradece, y esta fase incluye algunas de las escenas más deliciosas del film.
Todos los halagos que anteceden hay que complementarlos con una ovasión de pie a John Favreau, el director de Iron Man. Aunque lo conocía como actor, cuando escuché que él llevaba el timón en este proyecto titubeé como todos los demás fans. ¿Qué cualidad tenía él que justificaba su elección? ¿No había un James Cameron o un J.J. Abrams disponible? La respuesta radica en El Fenómeno Singer: Confíale la franquicia a un director cuya pasión por y comprensión de la mitología antecede a su necesidad de lucrar con ella. Como Singer cuando re-interpretó a los X-Men para una audiencia cinematográfica, el amor de Favreau por Iron Man y su elenco se deja ver en cada línea de diálogo, en la coreografía de cada escena, en todos los pequeños detalles enterrados en la trama para deleitar a los más fanáticos. Es gracias a él que Iron Man asciende al cénit en el cual ya se encuentra su antiguo protegé, Peter Parker.

Marvel se ha lucido en este primer esfuerzo por tomar control creativo de sus películas. Espero que Ed Norton se haya equivocado en su apreciación de la próxima. Y se rumorea que Marvel está coordinando la traducción de su universo continuo a la pantalla grande. ¿Notaron el escudo del Capitán América en el laboratorio privado de Tony? http://www.firstshowing.net/2008/05/09/captain-americas-shield-found-in-iron-man/ Y al parecer el sero que le inyectaron a Steve Rogers aparece en The Incredible Hulk. Lamento haberme perdido el cameo de Samuel L. Jackson interpretar a Nick Fury al finalizar los créditos, lo cual es fantástico para todos los fans de The Ultimates. Lo que sabemos con certeza es que aparentemente vienen películas de Thor, Ant-Man y el Capitán América. ¿Alguien puede deletrear Avengers?
El éxito rotundo de taquilla ya nos ha garantizado una secuela para el 2010. Menos mal que Favreau sembró semillas como el grupo terrrorista de Los 10 Anillos. Mientras llegue esta segunda entrega, tenemos material para entretenernos por mucho tiempo en este primer episodio, desde la jocosa introduccion de The Strategic Homeland Intervention Enforcement and Logistic Division (Alias SHIELD) hasta una nueva versión de Jarvis que lo distancia de su colega en Gotham City sin privarlo de su personalidad.

Y no puedo dejar de resaltar que Iron Man cuenta con uno de los finales más inesperados pero lógicos en las películas de este género. ¿Que si Tony derrota al villano? Pues sí. ¿Para qué negarlo? La pregunta es qué hace después de su victoria.

A mí, por lo menos, no me quedó otra que cosa sino aplaudir.

domingo, 13 de abril de 2008

Batman: Cuando Evolucionó

"Which one of the kids would you like to talk about first, Alfred?" Bruce.

La naturaleza de un personaje con continuidad narrativa presenta la oportunidad y el deber de de que el personaje madure y crezca a través de lo que los artesanos de la narración han denominado "arcos", en donde el protagonista atraviesa una experiencia específica que transforma su conducta de alguna forma. Lo vemos en la televisión todo el tiempo, desde la legendaria Buffy hasta el actual éxito, Lost.

Pero el medio de los comics padece de un fenómeno peculiar. Personajes como Superman, Wonder Woman o Captain America se han convertido en iconos modernos que han entretenido a múltiples generaciones y se han ganado el dudoso privilegio de ser activos valiosos para las compañías a las que pertenecen, y como la fórmula de la Coca-Cola deben preservarse intactos para futuros lectores. Esto no sólo exige que cualquier cambio dramático que sirva a una buena historia sea reversible, sino que estos personajes deben conservarse en la edad ideal para sus aventuras -- Entre los veinte y los treinta -- lo cual obliga a sus escritores a crear la ilusión de la evolución sin hacer cambios de los cuales futuros narradores no se puedan retractar.

(Joe Quesada y Mephisto pueden ser más elocuentes sobre este fenómeno, que considero singular del medio.)

Ya se ha escrito bastante sobre las posibilidades a las cuales se le cerró la puerta por falta de visión cuando estos héroes surgieron. Si Bruce Wayne hubiera envejecido en tiempo real, Dick Grayson habría heredado la máscara del murciélago y hoy en día quizás estaríamos leyendo cómo Tim Drake (quien ya empezaría la década de los veinte) es nominado como el tercer Batman. John Byrne basó su mini-serie Generations en esta tesis.

Pero esta entrada no se refiere a lo que pudo ser sino a lo que es, y por ende abordamos los específicos desafíos que El Señor De La Noche le presenta a esta "evolución limitada". Descrito en alguna ocasión como "el Hamlet de los super-héroes", Batman es un aluvión de complejida psicológica con la cual te puedes entretener por años. Pero esa misma riqueza es un obstáculo, pues no te puedes desviar mucho de ella sin eliminar su motivación para ser el mejor detective del mundo. ¿Recuerdan la magnífica escena en Mask of the Phantasm cuando un joven Bruce enamorado ruega perdón ante la tumba de sus padres, pues su muerte ya no duele tanto? Andrea Beaumont y Silver St. Cloud pueden dar fe de que todos los amores del último heredero Wayne siempre acabarán mal. Igual Harvey Dent puede dar fe de que cada amistad que forje nuestro héroe terminará en tragedia. Jason Todd nos demostró que su anhelo de tener una familia nunca será saciado (¡Maldito seas, Superboy-Prime!). El Joker confirma con sus actos que el crimen que juró erradicar no era finito como la Mafia, que el caos que Bruce detesta es obscenamente eterno.

Dieciocho años de ser fan irredimible de Batman me ha hecho presenciar cómo la vida del Dark Knight se mueve cual péndulo. El talón de Aquiles de un héroe solitario y atormentado es su incapacidad de confiar en los demás (exceptuando a Alfred Pennyworth y a Jim Gordon, que se merecen artículos separados). Y con los golpes que se ha llevado, todos compartiríamos su afición a la soledad. Una lógica evolución de esa debilidad sería aprender en quiénes confiar y depender en ellos. La alternativa sería el extremo presentado por The Dark Knight Returns de Frank Miller. El intermedio es lo que hemos vivido en historias como Hush, en donde si bien el héroe intenta ventilar su corazón, el desenlace es obligatoriamente trágico.

Aludí a la imagen del péndulo porque bajo la dirección de Denny O'Neil hubo dos intentos claros de cambiar de dirección el cauce de las historias que de haber sido consistentes quizás habrían dejado a Batman en una posición interesante. Bane instaló a Bruce en una silla de ruedas porque él no pudo admitir que necesitaba ayuda para detener a los prófugos de Arkham que su adversario liberó precisamente para agotarlo. Tras el desenlace de aquella memorable saga Bruce regresó con una nueva visión ante la vida. Es más, si Azrael no hubiera perdido la cordura, Bruce se habría retirado de sus actividades nocturnas. De aquel desastre se derivó la historia Prodigal en donde Dick finalmente substituía (temporalmente) a Wayne, y en la cual disfrutamos la bella conversación entre mentor y discípulo en la cual Bruce verbalizaba su reconocimiento de que el primer Robin había superado a su padre.

"Batgirl." Cassandra Cain.

"Bat-Who?" Criminal.

"We are many now." Cassandra.

Después de que el terremoto devastó Gotham City en Cataclysm y el gobierno le dio la espalda a la ciudad corrupta en No Man's Land, la frustración hizo que Bruce "despidiera" a todos sus aliados incluyendo a Alfred y a Gordon. El primer acto de aquella memorable saga de doce meses fue específicamente diseñado para demostrar que Batman no podía con semejante tarea por su cuenta. Él admitió sus limitaciones y convocó a sus aliados. Era una época propicia para que Batman preparara un equipo de operadores. Estaba Nightwing, el primer Robin y el indiscutible hijo pródigo. Oracle, la antigua Batgirl, había permanecido en las ruinas de Gotham como miembro esencial. Estaba Tim, el Robin actual tan bien desarrollado por Chuck Dixon. Ahora se incluía a Azrael, quien no dio la talla como "Batman sustituto" pero que ahora se esmeraba por redimirse. Cassandra Cain acababa de ser ungida como la nueva Batgirl. Huntress se destacaba como la tradicional pero interesante oveja negra que nunca llenaba las expectativas de nuestro héroe. Alfred se vislumbraba como el patriarca de la dinastía sui generis. Y Jim Gordon ... Que alguien encuentre a un personaje tan rico y contradictorio como Jim en el medio. ¿Quién puede olvidar la conmovedora charla que él y Batman sostuvieron justo antes del desenlace de No Man's Land?

La conclusión de aquella épica señaló una renovación en los comics de Batman, y se enfatizó con el lanzamiento del nuevo título Gotham Knights cuyo enfoque sería la relación de Bruce con sus aliados. A veces me pregunto qué habría sido de la mitología de Batman si Denny hubiera seguido siendo el editor. ¿Se habría estrellado con la misma muralla? Tratándose de un escritor de su calibre, lo dudo. Esquivando digresiones, este artículo se refiere al difunto Gotham Knights, pero no se enfocará en el primer período bajo la pluma emotiva de Devin Grayson sino en el año en que Scott Beatty tomó las riendas.

Para quienes no lo conocen, Scott Beatty es el autor de The Ultimate Guide to the Dark Knight y un ocasional colaborador del genial Chuck Dixon, con quien ha insertado verdaderas joyas en la corona de Batman. Recientemente la nostalgia me hizo excavar en mis cajas de comics y me inspiró un nuevo aprecio por el trabajo de Beatty en ...

Gotham Knights # 33 - 49

Un pilar de las historias de Beatty fue Bane, lo que no sorprende, dado que Scott no sólo es fan sino amigo y colaborador de Chuck Dixon, a quien Denny oportunamente le designó la tarea de concebir a este crucial oponente que en el '93 mandó a Batman a la banca. Bane es un personaje muy rico en su perfil psicológico (También amerita un artículo separado), quien lamentablemente tras la partida de sus capitanes ha caído en roles tan inútiles y absurdos como ser integrante del Suicide Squad de Amanda Waller sin explicación alguna. Pero en su momento, Dixon trazó un curso prometedor post-Knightfall que tenía a Bane en búsqueda de la misteriosa identidad de su padre. Desafortunadamente Dixon dejó al Dark Knight a medio camino cuando decidió ir tras las promesas de CrossGen (Todos cometen errores, ¿no?), pero Scott vino al rescate y decidió terminar la saga de Chuck. Y lo digo con conocimiento de causa: Tuve la oportunida de preguntarle a ambos autores en sus respectivos message boards y confirmaron que la revelación en Gotham Knights fue exactamente lo que planeó Dixon en un inicio.

Pero la primera entrega de Beatty, Tabula Rasa, no empieza dando respuestas, sino jugando con un red herring que ya tenía años en las mentes de los lectores. Un Secret Files previo había postulado candidatos a la paternidad de Bane y uno de ellos era nada menos que Thomas Wayne. Confieso ser uno de los ilusos que en su momento creyeron que Bane resultaría ser hermano de Bruce (Si bien la simetría no era original, habría tenido potencial), lo cual me ganó un insulto en el message board de Dixon antes de que Scott McCullar disciplinara a mi colega geek.

"Such a handsome couple, no? Wouldn't you agree ... brother?" Bane.

Pues bien, Scott juega con esta expectativa en Tabula Rasa cuando Bane se presenta en la Mansión Wayne clamando ser el hermano perdido de Bruce. Esto es eventualmente descartado por exámenes de ADN, pero la historia se luce con la introducción de una nueva criminal llamada Pix en una escena de violación grupal que mantiene todo el tacto requerido en un comic sin perder el impacto emocional de semejante ultraje; y con la decisión de Bruce de enseñarle el camino a la redención al enemigo que antaño lo convirtió en un discapacitado, enfatizando los diferentes planos que hacen a un héroe al contrastar esta acción con las dudas de sus discípulos.
"You and I were privy to this whole affair from the beginning, Mister Pennyworth. We are the enablers." Dr. Leslie Thompkins.

"And unwilling ones at that." Alfred Pennyworth.

Beatty también inicia aquí una admirable tarea de reintegrar a Leslie Thompkins (1976-?) a la mitología activa de Batman. La considero un personaje singular que no ha sido apreciada por la mayoría de los escritores. Como madre sustituta y pacifista inquebrantable presenta mucho potencial en su relación con el hijo de su difunto mejor amigo (Andersen Gabrych, Bruce Jones y Bill Willingham, espero que estén leyendo esto).

"Please, Bane, we only show our true faces inside the scrying chamber." Jason Blood.

"And what of him?" Bane, señalando a Batman.

"That is his true face." Jason Blodd.


La siguiente historia de Beatty aborda otro personaje que Dixon inventó, Spoiler. Para entonces la historia de Stephanie se había convertido en un rollo del cual no saldría viva, pero Scott logró diluirla a su esencia: Un personaje que por razones totalmente ajenas a las de Huntress, tampoco llenaba las expectativas de Batman. Y en veintidós páginas también logró homenajear el pasado del Dark Knight como miembro de los Outsiders con la aparición de Metamorpho y recordarnos el rol que los terroristas de Kobra juegan en el universo DC.

"It would've meant selling you out. And I've never considerar that an option, no matter how shabilly you've treated me." Huntress.

¿Mencioné a Huntress? Poco después Checkmate recuperaría prominencia en este mundo ficticio, pero en el 2003 fue Beatty quien los desempolvó en Knight Moves cuando trataron de reclutar a Huntress como pieza clave para acabar el vigilantismo en Gotham. Aquí otra vez Scott sigue capitaneando la nave que Dixon abandonó antes de tiempo: Huntress mantiene la motivación que él le imprimió como la heroína desesperada que fue capaz de acostarse con Nightwing y de recibir repitidos balazos del Joker con tal de integrarse a la "familia" de Batman. Esta vez, Huntress hace un sacrificio mayor a los anteriores para obtener la bendición del Dark Knight. Aquí nuevamente exhibe su dominio de la historia DC, utilizando hábilmente no sólo todos los uniformes de Huntress, sino su conexión con personajes como Omerta, Prometheus (en JLA) y Question.

Además, alimenta la intriga cuando vemos al Scarecrow y al Mad Hatter reclutados como profilers temporales de Checkmate, lo cual encaja con el sentido torcido del mundo de Batman. La idea de que Bruce puede rastrear todos los Batarangs que ha dejado tirados en la ciudad es reveladora, y recordarnos ingeniosamente de las "Baticuevas satélite" que Bruce creó durante las semanas que delegó el rol en Dick y que aprovechó durante No Man's Land no es accidental.

"'This glorified hole will likely be the death of me', he once said. I was calibrating the mass spectrometer to identify Hugo Strange's psychotropic drugs." Bruce.

La idea de que una enfermedad lleve a Alfred al borde de la muerte fue ensayada primero por la abominable película Batman & Robin de Joel Schumaker (Boo!), pero Beatty la ejecuta efectivamente en 20 Days Less One cuando lleva al patriarca de la dinastía del murciélago al borde de la muerte proporcionándonos una oportunidad inigualable de explorar el lado emocional de la familia extendida. Como si veintidós página para una historia memorable fuera excesivo, Beatty continúa rindiendo homenaje a la continuidad previa al enlazar su trama con las sagas (¡Aviso de spoiler!) de Contagion y Legacy. Y, ¿Bruce Wayne tratando de cocinar sopa? ¡No tiene precio!

"You should rest, Mister Pennyworth. I've missed our tea and conversation." Superman.

La muerte del segundo Robin, Jason Todd, ha sido uno de los episodios más oscursos en la mitología de Batman, eclipsado sólo por la decisión de permitir que Judd Winick escribiera sus crónicas por unos meses. Antes de semejante error editorial, Beatty delineó esa cicatriz en Knights Passed, cuando un trabajador social trató de investigar la muerte de Todd bajo la custodia de Wayne, abriendo heridas en las almas de toda la familia. La historia despegó con un recuerdo oculto de la única vez que Barbara retomó su identidad de Batgirl para trabajar con Jason, otorgándonos en el camino una escena que revela a Todd como el único Robin que fumaba -- a ocultas, como todo hijo -- acto que encaja perfectamente con su perfil póstumo.

"It's called payback! Anybody cuts one of us gets cut in return." Jason Todd.

Aparte de explicarnos finalmente cómo Bruce Wayne logró ocultar que su custodio murió disfrazado de Robin bajo las manos del Joker, Beatty nuevamente enfatiza a Nightwing como el éxito paternal de Wayne, el pupilo que lo superó al convertirse en el cénit de los egresados de la Baticueva, cuando confronta abiertamente a Bruce sobre sus sentimientos de culpabilidad por la muerte de su sucesor, Jason.

"Granted, that's not your strong suit ... but you can't bottle up your feelings forever." Nightwing.

"I'm fine." Batman.

"Oh, yeah? Then look me in the eyelets and say it again." Nightwing.

Pero el principal mérito de Knights Passed está en hacernos vivir el dolor y las reacciones de cada miembro de la dinastía de justicieros que para entonces ya Batman estaba organizando, ante la gran pérdida de un Robin. Leerla sació una sed que uno no sabía que existía; nos queda sólo especular por qué en el momento de la muerte de Jason los editores y escritores no explotaron tal pozo emocional al máximo.

"But I shall not aid and abet you any further if our lot is burying every bit of family you'll ever know ... while you mask your pain behind that horrible cowl. This I promise you, Bruce. Any more and you go it alone." Alfred.

Para enfatizar el tema de padres e hijos descarrilados John Beatty inserta en la historia al hijo de Kirk Langstrom alias Man-Bat que huye a la Baticueva. Un elemento que podría juzgarse innecesario pero, ¿qué es una buena historia sin una buena alegoría? Pero también inserta un crimen para ocupar a Batman, un delito que ilustra una relación de padre e hijo que se contrasta con las que él mismo ha establecido.

"Did you make him swear the oath on the graves of your parents like I did, Bruce? Or did you skip that part of the process when you rushed this kid into the family business? You asked me my asssessment and I told you. I told you Jason had problems. I told you the other one might hurt someone to get to you ... and then just laugh at us in our pain. Or lack of any real feeling whatsoever. I told you ..." Barbara.

La confrontación con el trabajador social se avecina y por supuesto que Bruce se sepulta en su trabajo nocturno, pero no antes de que todos sus "hijos" salgan al rescate. Y cada uno da testimonios que sin develar sus actividades nocturnas desnudan lo que Bruce ha significado en sus vidas.

"Off with you. Have your revenge. Wreak it upon whichever one you blame more ... master or apprentice." Alfred.

Pocos comics he leído con más impacto emotivo que cuando el protagonista, aún en su "disfraz" de Bruce Wayne, enfrenta la cámara del trabajador social y rompe en llanto genuino al confesar: "I wanted what any father wants for his son -- hope. Happiness. I allowed him to have hope -- and it killed him." Y con esa sencilla pero profunda escena de una corta página Scott Beatty nos dio cátedra, nos demostró que Batman sí puede evolucionar, puede tener una familia -- que es el camino lógico para él -- sin distanciarse demasiado de su esencia.

"You ready to talk about this ...?" Barbara.

"No." Bruce. "Was I a good father ...?"


Con el interín a la clausura de su temporada en Gotham Knights Scott nos presenta en la edición # 46 Scared Straight, una historia acerca de un villano olvidado (Damian, ¿me oyes?) que en su momento se hizo llamar The Spook quien, tras salir de sus años de prisión en Blackgate, protagoniza un intento proactivo de Batman y sus aliados en prevenir que el delincuente regrese a su antigua vida que, con su resultado cuestionable, levanta provocativas preguntas sobre las decisiones tomadas por nuestros vigilante nocturnos favoritos. Y, ¿qué es más entretenido que ver a Dick traer donuts a una conferencia en la Baticueva?

"My boys have all come home to roost ..." Alfred.

Como anticipé, la "temporada" de Scott en Gotham Knights concluye con Bane y el misterio que Dixon sembró. Desde su último encuentro, Bruce ha financiado los viajes de su antiguo enemigo por el mundo, con el compromiso de que a cambio de que trabaje por el bien la fortuna Wayne le ayudará a encontrar a su padre.

"Lord, it's Jean Paul all over again. Me and my crazy family ..." Dick.

Kobra reaparece, como corresponde a la oculta novela serializada que Beatty realmente escribió. Recorremos el pasado inmediato cuando vemos que Bane ha cumplido con la encomienda de Batman: Ha detenido y hasta redimido a criminales en su camino, incluyendo a Pix. Atando cabos sueltos, la Dra. Thompkins gana su silla en la mesa redonda de la Baticueva cuando confronta su hijo adoptivo al revelar que le proporcionó a Bane el camino directo a la identidad de su padre que el mismo Batman le negó.

"And so this is your revenge? Because he hurt you? Because he deigned to believe that he might somehow share the blood of your own father? You call yourself a detective? Do you know how easy it was to acquire the visa registrations for every western man visiting Santa Prisca prior to Bane's birth?" Leslie.

Y ahí comienza Veritas Libertas, con una honesta conversación entre Batman y Huntress en la cual prácticamente Beatty le entrega la antorcha a Gail Siomone, después de la cual El Señor de la Noche parte con sus hijos hacia Kanchenjunga--previo escenario de una historia de Robin--en donde Bane ha descubierto la verdad de sus orígenes, presentándole opciones igual de prometedoras. No hay mucho que pueda decir, sin revelar las claves de una historia tan emocional para todos sus participantes. Vale recalcar que las reacciones de Dick y Tim conmueven más que las actuales peleas entre Robin y el neófito Damian Wayne.

"I have grown weary of always being the villain." Bane.

Veritas Libertas es una historia cargada de acción, una buena conclusión para muchas sagas que alimentaron a quienes crecimos con el Batman de los noventa. Hay validación para quienes lo requieren. Hay confirmación del destino para quienes lo ansían. Hay una nueva definición del heroísmo que excluye la violencia. Y, sobre todo, ilumina un camino nuevo para el Dark Knight.

"It was better when I had no father." Bane.

Me apena haber escrito tanto sobre estas historias sin haber mencionado aún a Roger Robinson, un artista que no ha ganado la fama que bien se merece. Sin duda podría hacer un play-by-play de todos sus paneles, pero por no aburrirlos sólo subrayaré algunos: La imagen de Batman reflejado en la ventana mientras los otros personajes desarrollan su drama dentro del apartamento en GK # 35; su habilidad de hacer ver a cualquier Robin intimidante cuando la historia la exige; sus flashbacks a A Death in the Family, que son más emotivos que el propio arte del extrañado Jim Aparo. Es una lástima que Charlie Adlard tuvo que completar las ediciones finales de Beatty, porque no dudo que Robinson habría sido trascendental.

"Mind that you don't build walls as you continue mending fences." Alfred.

Al final, la riqueza del trabajo de Scott Beatty no está en las crisis y en la acción trepidante que cualquiera habría podido concebir. Él se diferencia de la mayoría por conversaciones entre Dick y Barbara atascados en tráfico; entre Bane y Leslie Thompkins sobre la capacidad del hombre de cambiar; en un chiste de Oracle sobre la posibilidad de que a Cassandra le atraiga "el jefe"; en reconocer la amistad férrea de Dick con Wally West. Sueño con que Scott haya tenido más "temporadas" con este elenco pues él es la perfecta hibridización entre el fan y el escritor. Me imagino lo que habría hecho si Jim Gordon hubiera sido Comisionado de la policía en ese tiempo, o si Azrael no hubiera sido echado a la cuneta en lugar de personificar el error que Bruce aún podía corregir.

Y afirmo esto especialmente a la luz de los desastres que meses después provocaron la cancelación de Gotham Knights cuando se perdió de vista el faro del título. ¿Para qué escribo esto, sobre ediciones víctimas de la ofensa de no haber sido recogidas en un trade paperback, al menos? ¿Exaltando a un autor que fue descartado por una ridícula trama sin dirección más que mantener a Hush vivo en una edición # 50?

Porque a veces me pregunto qué habría seguido de haber sido editor Denny O'Neil (Disculpa, Matt Idelson). Y es que Scott Beatty nos enseñó que Batman puede evolucionar sin perder su esencia, y desde entonces nadie ha captado su mensaje. Él no sólo se acordó de que Gotham City es un personaje por su propio peso, sino que nos demostró que su elenco son personas imprescindibles cuyas dimensiones enriquecen cualquier narración dentro de su mitología.
Es una sorpresa auténtica que estas buenas historias ocurrieron después de Bruce Wayne: Murderer, porque aquel crossover fue la punta de lanza de desastres como War Games con la estúpida muerte de Stephanie Brown y el divorcio de Oracle, anunciando una época en la que, reconzcámoslo, los escritores y los editores se contratan por un par de meses y por ende un curso definido no es vital.

¿Qué les puedo decir? El péndulo se meció de nuevo y me agarró cansado cuando me notificaron que Batman de nuevo era un solitario empedernido, cuando Scott ya había comprobado que existía un camino sin explorar.
Es cierto, DC ahora viene promoviendo lo mismo. Y admito que nunca olvidaré cuánto Batman fue humanizado en la escena en que su frustración ante el fracaso rotundo lo motivó a levantar una pistola contra la cabeza de Alexander Luthor en Infinite Crisis. Tengo fe en Grant Morrison y en su afán de hacer crecer al personaje.

Pero, hasta que vea los resultados, postulo el trabajo de Scott Beatty como el Batman del Siglo XXI. Y a cualquiera que me lea le garantizo una buena excavación en los back issue bins.

"Tell her Bane is gone. Tell her that I found the truth amid the lies ... And tell her that I am better for it." Bane.

domingo, 4 de noviembre de 2007

Batman: Birth of the Demon

"He's doing a lousy job of it, isn't he?" Batman.

"Of what?" Talia.

"Obliterating the past." Batman.

Soy un gran fan de Greg Rucka como novelista, pero nunca he estado de acuerdo con su decisión de matar a Ra's Al Ghul. Por eso, a pesar de que poseo el trade paperback de Death and the Maidens, me he rehusado a leerlo. ¿Cuál es el punto de que el segundo peor enemigo de Batman (nadie podrá destronar al Joker, conceptualmente) sea inmortal, si luego aparece un escritor con una buena historia que establece su muerte "definitiva"?

Pese a sus defectos, Batman Begins logró un trabajo magnífico al balancearse entre ambos entornos narrativos: No le impuso a la audiencia tradicional del cine la inmortalidad de Ra's y tampoco se la negó a los fanáticos de la mitología del Dark Knight. Aplausos a David Goyer. En lo personal, siempre soñé con ver a Al Pacino pronunciando los monólogos apocalípticos de Ra's, pero tras ver la emotiva interpretación multi-facética de Liam Nesson es difícil imaginar a alguien más asumir el rol de este archi-villano. Y es probablemente su papel en este exitoso film el ingrediente que su popularidad requería para que DC Comics decidiera revivirlo.

Seguramente todos conocen la contribución suprema de Denny O'Neil al Hamlet de los superhéroes, y uno de los elementos indelebles que aportó fue precisamente Ra's Al Ghul, el adversario cuyo nombre significa "La Cabeza del Demonio". Ante la historia de Batman and Son de Grant Morrison y la inminencia de su crossover The Resurrection of Ra's Al Ghul releí una de las joyas de mi colección: Batman: Birth of the Demon.

Antes de abordar la trama de este especial de lujo de tamaño extra de 1992 quiero comentar sobre el arte que Norm Breyfogle presenta. Mi malsana fijación con Batman empezó cuando tenía diez tiernos años, tras ver la controversial película de Tim Burton. En ese entonces y en los años subsiguientes el principal equipo creativo de los títulos regulares del personaje eran Alan Grant como guionista y Breyfogle como dibujante. Ellos aportaron historias seminales como la introducción del Ventrílocuo y Scarface y la adopción del puesto de Robin por Tim Drake. El trabajo de Breyfogle siempre estará grabado en mi mente como uno de los definitivos sobre Batman (No me atreveré a compararlo con Neal Adams, Marshal Rogers o Jim Aparo, pero en mí tuvo el mismo efecto). Es instintivamente detallista cuando la historia lo requiere y trascendentalmente simbólico cuando el tema lo exige. Su Batman puede ser una criatura demoníaca en un panel y un caballero noble en el siguiente; su Bruce se salva de ser un patán con Alfred en una página porque en la siguiente se disculpa y se revela compasivo y apuesto. Norm Breyfogle es un maestro de la escena que fusiona el realismo con el simbolismo de la trama. Si alguien duda de su versatilidad, que consulten sus contribuciones en los primeros capítulos de la caída del héroe en Knightfall. Me resulta de mal gusto que ahora DC Comics quiera revivir las interpretaciones exageradas de Kelley Jones sin ofrecernos también un nuevo turno de Norm. (Y ya que estoy en el tema, ¿qué está haciendo Graham Nolan actualmente?)

Pero nos ocupa en realidad Birth of the Demon que no es otra cosa sino el origen de Ra's Al Ghul, escrito por su padre literario, Denny. Ésta es una hermosa historia no sólo dibujada sino pintada por Breyfogle, que empieza con un capítulo que resulta lógico en la saga de estos dos oponentes: Batman está inutilizando los Pozos de Lázaro que Ra's emplea para prolongar su longevidad (Idea que luego Chuck Dixon reciclaría con el personaje de Bane). Arranca con lo que podría ser una confrontación tradicional pero rápidamente pone a Bruce Wayne en peligro mortal y lo conduce a una conversación memorable con uno de sus amores frustrados, Talia Al Ghul.

"You clutch at the deaths of your parents as a baby clutches a blanket." Talia.

La habilidad narrativa de Denny O'Neil se desnuda en este libro. Tras pocas páginas se revela como una historia de época, un relato que bien habrían escrito los griegos si hubieran sabido dónde estaría la humanidad en el Siglo XX. O'Neil sabe que los "villanos" memorables no son aquellos que hacen "maldad" sino quienes al ser golpeados por la vida se convencen de que su visión es la más beneficiosa pese al precio que se deba pagar (Magneto, bienvenido al club). Denny, quien de por sí concibió a Ra's como un personaje cuyos fines eran benévolos aunque sus métodos eran deplorables, nos lo presenta como un joven idealista admirable con destino prometedor que cae víctima a las mismas pasiones que en la vida real han humillado a la humanidad. No es difícil identificarnos con las tribulaciones de Ra's; lo difícil de tragar es que igual nos vemos reflejados con autenticidad de las decisiones del Salimb y su hijo. Y, para martillarnos su punto, exhibe a Batman como una persona obstinada e intransigente. ¿Cambiaría algo reconocer las emociones que inspiran a tu enemigo? Claro que no; pero entonces no serías tu, Bruce.

Y así comienza la guerra, entre profecías y metáforas deliberadamente cíclicas.

"So, once more it comes to elemental savagery. You two are the wisest, most intelligent men on the planet, and still you must settle your differences like beasts." Talia.

Les recuerdo que la historia que reseño no es novedad, tiene quince años de publicada y casi tantos desde que la leí por primera vez, conservada para que el ambiente no deteriore el arte hermoso de Breyfogle. La he releído ahora porque Grant Morrison resucitará a Ra's en los próximos dos meses, y antes me espera no sólo Death and the Maidens sino Ra's Al Ghul: Year One y Batman Annual # 26: The Origin of Ra's Al Ghul.

Pero si alguna de esas historias contradice Birth of the Demon, la rechazaré vigorosamente. Y les recomiendo a ustedes hacer lo mismo.

"Listen to him. He can halt the corruption. He can be our savior." Talia.

"By imposing his will on every single human being alive." Bruce.

"Is that so terrible?" Talia.

"Yes. I think it is." Bruce.

¿Alguien tiene el e-mail de Bush?

Superman: Doomsday

Tenía trece años aquel Noviembre de 1992 cuando todos los noticieros internacionales transmitieron la noticia de la muerte de Superman como si el último hijo de Krypton hubiera sacrificado su vida por el mundo real. Durante los siguientes dos años DC Comics nos ofreció una experiencia singular con la trilogía de Doomsday, Funeral for a Friend y Reign of the Supermen.

Han pasado quince años desde que Superman sucumbió frente al edificio del Daily Planet, y ahora Warner Bros Animation reinterpreta la historia en una película animada titulada Superman: Doomsday, la cual me senté a ver con el mismo entusiasmo con el que leí Superman #75 por primera vez.

Setenta y cinco minutos más tarde mi veredicto es: ¡Excelente! Un comienzo magnífico para la serie de DVDs animados de los personajes de DC.
En especial disfruté muchísimo el documental que incluye el disco en donde se entrevista a todo el equipo creativo que bajo la dirección de Mike Carlin planeó y ejecutó la muerte y regreso de Superman. Fue genial ver a Louise Simonson hablar de la emotividad de la historia, conocer cómo Dan Jurgens concibió a Doomsday, y qué motivó al grupo a seguirle la corriente a Jerry Ordway cuando dijo "Let's just kill him off!". Ese documental por su cuenta vale la pena para todos los fans de los comics.

No obstante, debo aclarar que para llegar a la misma conclusión positiva que yo es imprescindible una mentalidad abierta al apreciar la película. La saga de la muerte y el regreso de Superman es una épica imposible de comprimir en hora y media. Con sólo la historia de los cuatro Supermen se podría hacer una mini-serie animada. Por eso estaba preparado para que la trama se desviara de la que conocía, y no me decepcioné con los cambios realizados.

El punto de partida es el mismo: Doomsday emerge y empieza a devastar Metropolis hasta que el hombre de acero se interpone en su camino. El combate no es tan largo como la historia fuente ni tan sangriento como el arte de Dan Jurgens, pero igual es fantástico, una de las mejores peleas animadas de DC, y hace justicia a la fortaleza de los dos pugilistas.

Una vez Superman exhala su último aliento en los brazos de Lois (interpretada de forma interesante por Anne Heche), la película explora territorio nuevo. Sí, Superman vuelve a Metropolis y como en la saga original, las apariencias engañan, pero es una trama totalmente distinta a la del Reign.

Hay muchas otras variaciones, necesarias por la compleja continuidad de los títulos originales de DC. La Liga de Justicia no interviene en la batalla (es más, parece que Superman es el único super-héroe), Cadmus no participa en la resurrección del kryptoniano, Lex Luthor no finge ser su propio hijo ni tiene a Supergirl de pareja, Mongul ni es mencionado, Coast Ciy no es destruida por el Cyborg y una inesperada aparición del Toyman nos propone una reinvención interesante de este villano de poca monta. Y, ¿han notado que no he mencionado a Clark Kent? ¡CK aparece en una sola escena en toda la película! Ésta es una historia netamente de su alter ego.

Pero las libertades que se toma Superman: Doomsday producen un film estupendo y sumamente entretenido.
De especial atención es la relación de Lex con su archi-enemigo y la peculiar forma en la que Luthor cobra vida con la voz de James Masters, a quien recordamos como Spike en Buffy.

Quizás el cambio más controversial es la relación de Superman con Lois: No están comprometidos como en los comics, pero sí mantienen una relación íntima de pareja ... Sin que Kal-El le haya revelado su identidad secreta. Esto me hizo reaccionar con escepticismo, pues básicamente hace de Superman un mentiroso (Alguien recuerda a Mr. Olympia de Powers?) y de Lois una idiota (Acepto que en la oficina no lo reconozca pero, ¿tampoco tras compartir una cama?), pero a lo largo de la película comprendemos el motivo de ese enfoque y esa trama secundaria evoluciona satisfactoriamente.
En fin, una ronda de aplausos por este primer proyecto de DC, que llega a la altura y supera los DVDs animados de Marvel. Espero que la calidad se mantenga con la película de The New Frontier.

Sitio oficial: http://www.warnervideo.com/supermandoomsdaydvd/


Trailer en You Tube: http://www.youtube.com/watch?v=l3keuiWzY-Q